Odio a Kialaya. ¿Por qué? Leed este meme que me ha pasado y lo entenderéis:
YO
Tengo: Pocas cosas materiales, pero muchos sueños e ideales.
Deseo: Muchas cosas, pero sobre todo estabilidad en muchos aspectos de mi vida.
Odio: El caos que provocan la inestabilidad social y política y las guerras en este planeta.
Le tengo miedo: A quedarme sola en el mundo.
Lloro: Mucho, y por muchos motivos.
Pierdo: La paciencia con mi hermano pequeño, las llaves del coche en mi propia habitación y los papeles en cuanto me tomo dos copas de más.
Necesito: La libertad que da la independencia.
Le debo: La vida a mis padres, la cordura a mis amigos y 70€ a JACorioling, que fue muy amable y dio el dinero para que sacara el coche del depósito municipal una vez que se lo llevó la grúa.
Te duele: El orgullo cada vez que tropiezo en lo más llano o se me cae algo de las manos sin motivo (es que soy muy torpe).
¿SI O NO?
Tienes un diario: Lo he intentado, pero no soy nada constante, así que casi nunca escribía.
Te gusta cocinar: Me encanta. Los mejores momentos del día los paso en la cocina.
Tienes un secreto que no le hayas contado a nadie: Seguro, aunque ahora no me acuerdo de ninguno.
Pones tu reloj unos minutos adelantado: Sí, y tengo hasta mi propio método para adelantarlo. Cuando lo voy a poner en hora, a la primera cifra de los minutos le sumo uno, y para poner la segunda cierro los ojos y le doy a un número al azar, así nunca sé exactamente cuántos minutos tiene de adelanto y tengo que fiarme de la hora que pone mi reloj, aunque sepa que está algo adelantado.
Crees en el amor: Definitivamente sí.
Te bañas todos los días: Ojalá. Un baño es un lujo que una servidora sólo puede permitirse cuando los papis y los hermanos no están en casa.
Te quieres casar: No lo sé, pero si lo hiciera le tengo echado el ojo a un sitio muy chulo.
Te gustan las tormentas: No. Creo que es porque crecí con los cómics de Astérix, y como los galos, tengo miedo de que el cielo se caiga sobre mi cabeza.
¿QUIEN ES?
La persona mas rara: Es difícil de decir. Hay tanta gente rara por ahí...
La persona mas molesta: Mi hermano en modo "¿Dónde está la DS?"
La persona que te conoce mejor: Mi amiga Eva. Sólo le hacen falta dos minutos al teléfono conmigo para saber cómo estoy.
La frase que mas usas en el MSN: ¿Hola? Y entre signos de interrogación, que hay mucha gente que aparece como conectada y en realidad no lo está.
Tu grupo favorito: Me gustan tantos...
Tu mayor deseo: Vivir mi vida feliz y tranquila.
OTRAS PREGUNTAS
Signo: Géminis.
Color natural de pelo: Castaño oscuro.
Color de ojos: Marrones.
Numero favorito: El 13.
Día favorito: Los viernes, cuando sientes que puedes relajarte y prepararte para el fin de semana.
Estación del año: El otoño. No hace ni tanto calor como en verano, ni tanto frío como en invierno, y además no hay millones de partículas de polen alterando mi sistema inmunológico.
Deporte favorito: El baloncesto, tanto para jugarlo como para verlo.
Café o té: Té, sobre todo si lo mezclo con canela o menta.
Montaña o playa: La montaña para pasear, pero no me alejéis mucho del mar para vivir.
Sol o nieve: Sol, pero sin calor.
¿En las ultimas 24 horas tu has…
…llorado? Sí, de la emoción al ver la foto del bebé de mi prima.
…ayudado a alguien? A una amiga brasileña a entender una expresión típica de Málaga.
…comprado algo? Los ingredientes para hacer una tarta de cumpleaños.
…enfermado? No (y cruzo los dedos, porque mi hermana vuelve a estar mala)
…ido al cine? No. Y estoy triste, porque hace mjucho tiempo que nadie quiere ir conmigo.
…salido a cenar? A casa de mi amiga brasileña.
…escrito una carta? ¿Una carta? ¿Eso qué es?
…perdido a un novi@? Para perder algo primero hay que encontrarlo, así que va a ser que no.
…hablado con alguien que hace tiempo no hablabas? Con mi prima, la que ha tenido la niña ahora.
…escrito en un periódico? No.
…abrazado a alguien? Sí. A mi hermano pequeño, que será muy bruto y muy pesado, pero tiene sus momentos...
…peleado con un pariente? Pues no. Y eso en mi casa es casi un milagro.
…peleado con un amigo? No.
…soñado despierto? Si no lo hubiera hecho no sería yo.
ALGUNA VEZ PODRÍAS…
…comer un gusano? Si está en el fondo de una botella de tequila... yo no soy de las que se echen atrás con esas cosas.
…matar a alguien? No conscientemente, pero se sabe quién se te puede cruzar por delante del coche.
…besar a alguien del mismo sexo? Es tarde para decir que no.
…tener sexo con alguien del mismo sexo? Teniendo en cuenta la de gilipolleces que he hecho estando borracha, no puedo decir que nunca lo vaya a hacer.
…lanzarte de un paracaídas? Me encantaría, pero no sé si sería capaz de dar el paso una vez en el aire.
…cantar en un karaoke? Uff, eso ya lo he hecho, pero no os aconsejo que presenciéis uno de mis momentos delante de un micro.
…emborracharte? Sería un poco hipócrita si dijera que no, con la de borracheras que llevo a mis espaldas, pero estoy intentando dejarlo.
…usar maquillaje en publico? Sí. De hecho, ya lo hago, aunque muy poco.
Bueno, así termina este meme. ¿Entendéis ahora por qué odio a Kialaya? Bueno, y para que me odien un poquito más, le paso este meme a Otero Digital y a JACorioling, que a ver si así se animan a escribir algo.
sábado, 12 de enero de 2008
Meme: nombres tecnológicos
El otro día, kialaya me echó la bronca porque me ha pasado un montón de memes y no los había respondido todavía. Ahora, de antemano, os pido disculpas a todos a los que os haya hecho lo mismo. Pero es que soy tan nueva en los blogs que hasta que el otro día ella no me explicó qué era lo de los memes, yo no sabía cómo iban o cómo saber si me habían pasado alguno.
Voy a contestarlos en orden inverso al que me los han pasado, porque es así como me aparecen. El primero ya lo he hecho (el de los Reyes de hierbabuena), y ahora me toca el de kialaya de los nombres tecnológicos. Menos mal que éste va a ser cortito. Ahí va eso:
Voy a contestarlos en orden inverso al que me los han pasado, porque es así como me aparecen. El primero ya lo he hecho (el de los Reyes de hierbabuena), y ahora me toca el de kialaya de los nombres tecnológicos. Menos mal que éste va a ser cortito. Ahí va eso:
- Coches: Es verdad que todos les ponemos nombres a nuestros coches, al menos al primero, así que yo no iba a ser diferente. A mi primer coche lo llamé "Pollo". Os explico. Tenía un R5 de color amarillo, y una amiga me había comprado una especie de pollo-gallina-pajarraco de peluche para el coche que cada vez que pillaba un bache y daba un bote se reía. Pues resulta que una vez, volviendo de una quedada de karaoke con unos amigos, me piqué con los que iban en el otro coche en una carrera por la autovía (os lo podéis imaginar, un R5 y un fiesta de los antiguos en carrera...), y cada vez que pillaba un bache, el puñetero peluche sonaba, así que las que iban detrás, inducidas por el alcohol y azuzadas por el pajarraco, empezaron a animarme diciendo "¡¡pollo, pollo, pollo!!!" y bueno, con Pollo se quedó el coche. Al que tengo ahora lo bauticé como Hada Azul, simplemente porque es un C3 celeste y lo primero que hice fue ponerle una pegatina de un hada, aunque si le preguntáis a otero digital, os dirá que se llama Pitufo callejero, y yo al final siempre lo acabo llamando pequeñín, porque comparado con el monovolumen de mi madre, al que llamo "el monstruo", parece un enanito.
- Ordenadores: Hasta el año pasado, todos los ordenadores que había tocado eran de la familia, así que no había tenido la oportunidad de ponerles nombre, pero cuando me compré el portátil, como me costó tanto dinero y tantas peleas con mi madre (que no quería que me lo comprara), lo llamé "el Intocable", porque en mi casa soy yo la única que la toca. De hecho:
- Redes y discos duros: cuando encendéis un ordenador por primera vez... ¿no os piden que le pongáis un nombre a la unidad? Yo a la mía le puse: "Portátil sólo para Arantxa"
La mañana de reyes/ Meme: cómo supisteis la verdad
Bueno, hace un par de días vi que hierbabuena me había pasado un meme en el que pedía que contara cómo me enteré de que los Reyes Magos no existen, o, en sus propias palabras, "cómo supiste que los que se bebían las copitas de anís que dejabas para los reyes eran tus padres".
Primero tengo que explicaros que en mi casa los regalos se reparten entre los de papá-Noel el día de Navidad, cuando nos traen algún detallito o (cuando éramos mas pequeños) alguno que pudiéramos disfrutar durante las navidades, y los de los Reyes Magos, cuando nos traen los regalos más grandes y más prácticos.
Con esto dicho, yo me enteré de que los Reyes no existían cuando tenía unos siete u ocho años, cuando una nochebuena me desperté en medio de la noche y pillé a mis padres colocando los regalos en el salón. Creo que mis padres intentaron convencerme de que en realidad, quien no existía era papá- Noel, que lo Reyes sí que existían, pero yo era demasiado lista para mi propio bien, y aquello no coló.
Sin embargo, aunque me enteré de la gran verdad siendo muy pequeña, para mí la mañana de reyes nunca ha llegado a perder su magia. No como los niños que todavía no saben el secreto, que esperan impacientes todo el año para ver si los Reyes les han traído lo que habían pedido, porque yo siempre he sido demasiado realista y sabía lo que mis padres me iban a comprar y lo que no, sino porque la mañana de reyes en mi casa siempre es una ocasión especial.
El primero en levantarse es mi hermano pequeño (que por cierto, ya que estamos en ello, ha sido este año cuando, con 11 añitos ya, por fin ha decidido creerse lo que los amigos llevan diciéndole un par de años), y nos va despertando a los demás poco a poco.
Cuando ya estamos todos despiertos, entramos en el salón y abrimos cada uno nuestros regalos. Los que tengáis hermanos pequeños lo sabréis, y a los que no os lo digo: es una gozada ver las caras de los niños cuando abren un regalo que esperaban con muchas ganas.
Después de abrir los regalos (y pelearse con alguno que haya que montar o con un compartimento para pilas particularmente difícil), mi madre y yo entramos en la cocina para preparar el chocolate caliente que acompañará al roscón de Reyes. Y somos dos las que entramos porque, y ahí es donde para mí reside la magia de la mañana de Reyes, en mi casa no se prepara chocolate o se compra roscón sólo para la gente de la casa, si no para todas las personas que entren durante la mañana. Este año se han preparado tres litros de chocolate normal y uno de chocolate sin azúcar (para mi madre y mi tío, que son diabéticos), y se han comprado dos roscones rellenos de nata y uno sin relleno.
Cuando terminamos de preparar el chocolate es cuando la gente empieza a llegar. Hay algunos vecinos que se sientan con nosotros a compartir el chocolate y el roscón, y hay otros que sólo entran para intercambiar los regalos. Vuelvo a repetir: es increíble ver las caras de ilusión de los hijos pequeños de nuestros vecinos cuando ven que en mi casa los Reyes también les han dejado un regalito, por muy pequeño que sea.
Y así es la mañana de Reyes en mi casa, con gente entrando y saliendo, con intercambio de regalos entre unas casas y otras, y con chocolate caliente para todos. Y, para seros sincera, yo sueño con que cuando tenga mi propia casa con mis propios hijos y mis propios vecinos, mi casa siga siendo la referencia en la mañana de Reyes.
Primero tengo que explicaros que en mi casa los regalos se reparten entre los de papá-Noel el día de Navidad, cuando nos traen algún detallito o (cuando éramos mas pequeños) alguno que pudiéramos disfrutar durante las navidades, y los de los Reyes Magos, cuando nos traen los regalos más grandes y más prácticos.
Con esto dicho, yo me enteré de que los Reyes no existían cuando tenía unos siete u ocho años, cuando una nochebuena me desperté en medio de la noche y pillé a mis padres colocando los regalos en el salón. Creo que mis padres intentaron convencerme de que en realidad, quien no existía era papá- Noel, que lo Reyes sí que existían, pero yo era demasiado lista para mi propio bien, y aquello no coló.
Sin embargo, aunque me enteré de la gran verdad siendo muy pequeña, para mí la mañana de reyes nunca ha llegado a perder su magia. No como los niños que todavía no saben el secreto, que esperan impacientes todo el año para ver si los Reyes les han traído lo que habían pedido, porque yo siempre he sido demasiado realista y sabía lo que mis padres me iban a comprar y lo que no, sino porque la mañana de reyes en mi casa siempre es una ocasión especial.
El primero en levantarse es mi hermano pequeño (que por cierto, ya que estamos en ello, ha sido este año cuando, con 11 añitos ya, por fin ha decidido creerse lo que los amigos llevan diciéndole un par de años), y nos va despertando a los demás poco a poco.
Cuando ya estamos todos despiertos, entramos en el salón y abrimos cada uno nuestros regalos. Los que tengáis hermanos pequeños lo sabréis, y a los que no os lo digo: es una gozada ver las caras de los niños cuando abren un regalo que esperaban con muchas ganas.
Después de abrir los regalos (y pelearse con alguno que haya que montar o con un compartimento para pilas particularmente difícil), mi madre y yo entramos en la cocina para preparar el chocolate caliente que acompañará al roscón de Reyes. Y somos dos las que entramos porque, y ahí es donde para mí reside la magia de la mañana de Reyes, en mi casa no se prepara chocolate o se compra roscón sólo para la gente de la casa, si no para todas las personas que entren durante la mañana. Este año se han preparado tres litros de chocolate normal y uno de chocolate sin azúcar (para mi madre y mi tío, que son diabéticos), y se han comprado dos roscones rellenos de nata y uno sin relleno.
Cuando terminamos de preparar el chocolate es cuando la gente empieza a llegar. Hay algunos vecinos que se sientan con nosotros a compartir el chocolate y el roscón, y hay otros que sólo entran para intercambiar los regalos. Vuelvo a repetir: es increíble ver las caras de ilusión de los hijos pequeños de nuestros vecinos cuando ven que en mi casa los Reyes también les han dejado un regalito, por muy pequeño que sea.
Y así es la mañana de Reyes en mi casa, con gente entrando y saliendo, con intercambio de regalos entre unas casas y otras, y con chocolate caliente para todos. Y, para seros sincera, yo sueño con que cuando tenga mi propia casa con mis propios hijos y mis propios vecinos, mi casa siga siendo la referencia en la mañana de Reyes.
De sueños de Navidad y propósitos de Año Nuevo
Sé que, a 12 de enero, es un poco tarde para publicar un post navideño, pero espero que, después de leer el post, entendáis por qué no he podido escribirlo antes.
La mayoría de los años, las navidades en mi casa empiezan el 8 de diciembre, que es cuando mi madre decide que el espíritu navideño debe implantarse en casa. Pues os digo una cosa. Mientras que en el resto de los hogares el espíritu navideño llega en la forma del árbol de Navidad o el Belén (o ambos en algunos casos) y algunos adornos más, por mi casa no pasa, en mi casa decide explotar. Os explico:
Y no me malinterpretéis. No es que no me guste la Navidad y proteste por el hecho en sí de poner adornos, es que para mí la Navidad no consiste en que mi casa se vea desde lejos. Para mí la Navidad es una serie de sueños y buenos propósitos.
Sueños, como los que todos tenemos la mañana del 22 cuando cerramos los ojos mientras escuchamos las (irritantes) vocecitas de los niños de San Ildefonso e imaginamos todos los sueños que se nos pueden cumplir si uno de nuestros décimos está entre los agraciados.
O como los de la nochebuena o la víspera de reyes, donde soñamos con los regalos que al día siguiente nos encontraremos bajo el árbol.
Y buenos propósitos, como el que durante toda esta época inunda mi casa, que es el de recibir a todas las visitas como si fueran de la familia (y os lo puedo asegurar, durante estas fechas hay visitas todos los días, ya sean vecinos, amigos...), y hacer un festín con cada una de ellas.
O como los que todos hacemos en Nochevieja con vistas al nuevo año. Este año los míos son:
La mayoría de los años, las navidades en mi casa empiezan el 8 de diciembre, que es cuando mi madre decide que el espíritu navideño debe implantarse en casa. Pues os digo una cosa. Mientras que en el resto de los hogares el espíritu navideño llega en la forma del árbol de Navidad o el Belén (o ambos en algunos casos) y algunos adornos más, por mi casa no pasa, en mi casa decide explotar. Os explico:
- Tenemos el árbol de Navidad artificial más frondoso y más alto que había en la tienda. Son aproximadamente unos dos metros de una casi impenetrable masa de "hojas" verdes que mi madre cubre desde la base hasta la punta con: en la primera capa, una interminable tira de lucecitas que parpadean al son de un villancico (menos mal que teníamos la opción de que el villancico no sonara), cubriendo homogéneamente el árbol desde todas las perspectivas; una segunda capa de adornos, que van desde las típicas bolitas hasta unas modernísimas estrellitas y copos de nieve hechos de una especie de espuma, pasando por una serie de angelitos hechos de paja y unas setas pequeñas; una tercera capa de cintas de papel doradas con dibujos de estrellas de Navidad; y, por último, una estrella de Navidad grande en la copa.
- En la puerta de entrada de la parcela, ponemos dos bolas de adorno de cartón piedra (o algo por el estilo), pintadas en rojo y verde con brillantina, del tamaño aproximado de un balón de balonmano.
- El jardín de la entrada queda lleno de luces de adorno con forma de regalos, trineos, un mini-árbol con las puntitas de las ramas iluminadas y una tira de adorno puesta a modo de setos también con las ramas iluminadas.
- En la parte de arriba del muro de la cochera, un tubo fluorescente de color blanco y otro de color azul.
- En la fachada de la casa que da a la calle, dos cortinas de luces, una en la barandilla de la terraza del salón y otra en la barandilla de la terraza de arriba, conectadas por un Papá-Noel de esos que parecen que están escalando la pared.
- En la barandilla de las escaleras que suben a la entrada principal, otro tubo fluorescente, pero blanco y rojo.
- En la puerta de entrada, una corona de acebo y un "nacimiento" de imanes de nevera que tiene a Jesús, María, José, el buey, la mula, los reyes y la estrella.
- Un tubo fluorescente verde con forma de árbol de Navidad en la ventana de la cocina y otro en la ventana del lavadero.
- Y por último, cambia todas las velas de los portavelas, que son normales de cera de varios colores, por otras brillantes de colores rojo, verde y dorado.
Y no me malinterpretéis. No es que no me guste la Navidad y proteste por el hecho en sí de poner adornos, es que para mí la Navidad no consiste en que mi casa se vea desde lejos. Para mí la Navidad es una serie de sueños y buenos propósitos.
Sueños, como los que todos tenemos la mañana del 22 cuando cerramos los ojos mientras escuchamos las (irritantes) vocecitas de los niños de San Ildefonso e imaginamos todos los sueños que se nos pueden cumplir si uno de nuestros décimos está entre los agraciados.
O como los de la nochebuena o la víspera de reyes, donde soñamos con los regalos que al día siguiente nos encontraremos bajo el árbol.
Y buenos propósitos, como el que durante toda esta época inunda mi casa, que es el de recibir a todas las visitas como si fueran de la familia (y os lo puedo asegurar, durante estas fechas hay visitas todos los días, ya sean vecinos, amigos...), y hacer un festín con cada una de ellas.
O como los que todos hacemos en Nochevieja con vistas al nuevo año. Este año los míos son:
- Empezar a moverme más para encontrar un buen trabajo.
- En cuanto ahorre algo de dinero, apuntarme a un gimnasio con una vecina.
- Ponerme a dieta, sobre todo para que lo del gimnasio no sea inútil.
- No pasar tanto tiempo delante del ordenador.
- Seguir escribiendo, porque eso mantiene mis neuronas alerta y mi ánimo elevado.
- Retomar la carrera, aunque sea en la universidad a distancia.
- Ser valiente a la hora de expresar mis sentimientos a quién de verdad importa.
viernes, 7 de diciembre de 2007
A soñar con los frikis!
Soy friki.
Sé que ésta es una forma extraña de empezar un post, y parece un momento de estos en las películas en el que el protagonista se levanta en su primera reunión de alcohólicos anónimos y anuncia: "Hola, me llamo ... y soy alcohólico", pero creo que no hay mejor manera de afrontar ciertas cosas que yendo al meollo de la cuestión, así que ahí lo tenéis: Yo, missdone, soy friki.
Sé que alguno de vosotros, sobre todo aquellos que compartáis mi "mal", ya habréis notado signos inconfundibles de mi "frikismo" en mis anteriores post (sí, sí, tú, al que no le hizo falta abrir el enlace con la foto para saber quién era Kitiara, o tú, la que antes de terminar de leer mi último post abrió el enlace a insanejournal para leer esas fanficciones...), así que os preguntaréis... ¿Por qué le da a ésta ahora por confesarse?.
Pues bien, os podría dar muchas excusas, como por ejemplo deciros que hace un rato he tenido en mis manos un iPod Touch (suspiro) y eso ha levantado mi vena geek, o que JK Rowling ha decidido escribir sobre las aventuras de los merodeadores (snif, snif, please, JK, make that one true), y eso ha levantado mi vena friki-bibliófila, pero entonces os estaría mintiendo.
Porque la verdad es que mi confesión y, por consiguiente, todo este post (que me está saliendo más largo de lo que esperaba) es para anunciar, y de paso aplaudir, un nuevo blog.
Porque l@s señor@s Kialaya, Hierbabuena, Capelare y Tauron32 tienen el placer de presentarles... los chirifrikiflaúticos!!! Un nuevo blog para nosotros, los frikis de corazón.
Y una vez hecha la presentación, os dejo, que son las 4 de la madrugada y nuestro amigo Morfeo me llama a su tierra de sueños. Que, ya que estamos, ¿alguno sabría decirme por qué Morfeo se parece últimamente a Jonathan Rhys Meyers?
Sé que ésta es una forma extraña de empezar un post, y parece un momento de estos en las películas en el que el protagonista se levanta en su primera reunión de alcohólicos anónimos y anuncia: "Hola, me llamo ... y soy alcohólico", pero creo que no hay mejor manera de afrontar ciertas cosas que yendo al meollo de la cuestión, así que ahí lo tenéis: Yo, missdone, soy friki.
Sé que alguno de vosotros, sobre todo aquellos que compartáis mi "mal", ya habréis notado signos inconfundibles de mi "frikismo" en mis anteriores post (sí, sí, tú, al que no le hizo falta abrir el enlace con la foto para saber quién era Kitiara, o tú, la que antes de terminar de leer mi último post abrió el enlace a insanejournal para leer esas fanficciones...), así que os preguntaréis... ¿Por qué le da a ésta ahora por confesarse?.
Pues bien, os podría dar muchas excusas, como por ejemplo deciros que hace un rato he tenido en mis manos un iPod Touch (suspiro) y eso ha levantado mi vena geek, o que JK Rowling ha decidido escribir sobre las aventuras de los merodeadores (snif, snif, please, JK, make that one true), y eso ha levantado mi vena friki-bibliófila, pero entonces os estaría mintiendo.
Porque la verdad es que mi confesión y, por consiguiente, todo este post (que me está saliendo más largo de lo que esperaba) es para anunciar, y de paso aplaudir, un nuevo blog.
Porque l@s señor@s Kialaya, Hierbabuena, Capelare y Tauron32 tienen el placer de presentarles... los chirifrikiflaúticos!!! Un nuevo blog para nosotros, los frikis de corazón.
Y una vez hecha la presentación, os dejo, que son las 4 de la madrugada y nuestro amigo Morfeo me llama a su tierra de sueños. Que, ya que estamos, ¿alguno sabría decirme por qué Morfeo se parece últimamente a Jonathan Rhys Meyers?
lunes, 12 de noviembre de 2007
Veinte hechos aleatorios sobre mí misma
Estos últimos días he estado leyendo en insanejournal una serie de post sobre personajes de los libros de Harry Potter (que por cierto recomiendo altamente a aquellos que os guste la serie y tengáis un buen nivel de inglés) en los que cada escritor se ha inventado 20 hechos aleatorios de la vida del personaje o personajes que haya elegido, y me ha parecido una buena manera de que sepáis más cositas sobre mí, así que ahí tenéis:
1.- Nací un 30 de mayo, día de San Fernando, mientras mi padre hacía la mili en la marina en la base de... ¡San Fernando de Cádiz! Mi madre pensó que ponerme su nombre, Marina, sería demasiado cruel para mi padre y decidió ponerme Aránzazu (pero no me llaméis por ese nombre, por favor, respondo mejor a Arantxa), que era un nombre que les gustaba a los dos.
2.- No me he olvidado del año de mi nacimiento, no. Sólo diré que mis padres pasaron ya hace tiempo sus bodas de plata y que su jugada preferida en el fútbol es el penalti...
3.- Sé que sabéis que me gusta leer, pero lo que no os había contado hasta ahora es que si empiezo a leerme un libro de esos que enganchan, soy capaz de leérmelo de una vez, olvidándome de comer, dormir o cualquier otra cosa que implique desviar la vista del libro. Contrario a las creencias de muchos de mis amigos, el último libro con el que me pasó no fue Harry Potter and the Deathly Hallows (sí, sí, en inglés, que para eso mi tía esperó a darme el regalo de cumpleaños casi dos meses), si no El código DaVinci. Empecé a leerlo por la mañana temprano, porque estaba en la mesita de noche de mi madre un día que fui a hacer su cama porque ella estaba de guardia, y lo terminé aquella misma noche. Sólo paré cuando llegaron mis hermanos pequeños del colegio, y porque tenía que prepararles la comida.
4.- Nací y me crié en Málaga capital, y todavía no he encontrado una ciudad en la que crea que podría vivir mejor que aquí.
5.- Cuando mis padres vieron que el piso que teníamos en la Avda. La Paloma (Málaga) se quedaba pequeño para la familia, nos mudamos a un pueblo de los alrededores. No está lejos de la capital, y es un sitio tranquilo y bonito, donde tengo mi propia habitación, pero echo de menos nuestro piso.
6.- Mis padres decidieron no educarme en ninguna religión, pero sé lo suficiente de todas para no seguir ninguna.
7.- También es verdad que no creo que haya ningún Dios, así que...
8.- Cuando creo que una frase tiene una conclusión lógica, dicha conclusión la dejo en el aire, en puntos suspensivos. Claro, que no todo el mundo sigue mi misma lógica, así que esa manía vuelve un poco locas a algunas de mis amigas.
9.- Si eres mi amigo, lo eres para toda la vida. A no ser que nos separemos porque de algún modo me has hecho mucho daño, no importa cuántos años estemos sin vernos, yo te seguiré considerando un amigo, y si necesitas mi ayuda, te ayudaré en lo que pueda.
10.- Si necesitas un hombro sobre el que llorar, yo soy tu persona. Pero no acudas a mí en busca de consejo. No porque no quiera dártelo, sino porque creo que no tengo suficiente experiencia en la vida para que mis consejos sean válidos. Pero, si aún así, vienes a mí en busca de consejo, haré todo lo que pueda para que saques lo mejor de cada uno de los que te dé.
11.- Soy de naturaleza tranquila, muy tranquila. Mi día perfecto es aquel en el que me paso la mañana en la cama, la tarde sentada en una tetería o heladería con mis amigos y la noche leyendo o viendo una peli.
12- Me encanta cocinar. Hay algo en los olores y sabores de la cocina, y en el hecho de transformar algo tan simple como, por ejemplo, unos tomates en una rica porra antequerana o un gazpacho andaluz, que siempre me ha atraído. Creo que en eso tienen mucho que ver mis abuelas, que siempre han cocinado delante mía. Las echo a las dos de menos. Una se murió hace unos años, y la otra vive en Galicia, y hace mucho tiempo que no voy.
13.- Es mi número favorito. Aunque tampoco le hago ascos al 3 ó al 15.
14.- Soy muy llorona. Ya sea leyendo un libro, viendo una película, o viendo una serie o programa en la tele, si la situación se presta a ello, yo me hecho a llorar. Para que os hagáis un idea, cuando hace unas semanas hubo los incendios aquellos tan grandes en california, en las noticias mostraron imágenes de una pareja de personas mayores en las que la mujer me recordó a mi abuela paterna, y me eché a llorar. Pero claro, mientras veía como el fuego quemaba todos aquellos bosques y casas ya se me saltaban las lágrimas, así que aquella mujer fue simplemente la gota que colmó el vaso.
15.- No me considero extremadamente ecologista, pero hay algo en los desastres naturales causados por el hombre que siempre me ha hecho sentir muy mal. Imaginaos cómo lloré cuando pasó lo del Prestige, sobre todo teniendo en cuenta que uno de mis tíos es mariscador en Ribeira.
16.- No me gusta la violencia, no tolero la ignorancia y odio el racismo. Sin embargo, no me gusta ir en contra de las personas, así que acepto a los violentos si realmente se arrepienten, comprendo a los ignorantes que no han tenido la oportunidad de ser otra cosa, y entiendo que alguna gente tenga miedo a aquellos que son distintos a ellos mismos.
17.- Hay muchas cosas que cambiaría en el mundo, pero no me gustan los cambios en mi vida.
18.- Me cuesta mucho trabajo adaptarme a nuevas situaciones. Cuando me enteré de que nos mudábamos al pueblo, perdí mi musas, cogí una depresión y estuve varios años sin leer. Puede pareceros tonto, pero mis libros y mis musas volvieron el día que una amiga me recomendó un libro sobre un pequeño niño mago, y por eso Harry Potter es tan importante para mí. Se convirtió en una obsesión cuando mi amiga Kialaya me introdujo al mundo de las fanficciones, mostrándome un mundo de lectura infinito. Muchas veces bromeo con ella diciéndole que es la culpable de la mayoría de mis noches en vela.
19.- Si alguien me da a elegir entre mi familia y mis amigos, no sabría que responderles. Mi familia es muy importante para mí, y no creo que pudiera vivir lejos de ella, pero nací con mi familia, y a mis amigos no sólo los he elegido yo, si no que ellos han decidido elegirme a mí tal y como soy. Sobre la gente importante en mi vida:
- Mi núcleo familiar (hasta que tenga hijos y/o me case) lo forman seis personas: mis dos hermanas, mi hermano, mis padres y yo misma.
- Tengo, además, seis tí@s (con sus respectivas parejas) y catorce prim@s. Dos de ell@s ya se han casado, un@ ya me ha dado un ¿sobrinito o primito? y otr@ lleva una en camino.
- Tengo aproximadamente un centenar de amigos de los que no sé nada desde hace años, y unos treinta con los que hablo regularmente (más o menos), pero puedo contar con los dedos de las manos los que son realmente cercanos a mí, casi me sobran los de una para enumerar a los que me dolería perder y me llega con mi dedo índice para señalar a la que es tan amiga que es casi mi hermana.
20.- Creo ciegamente en el amor, porque no hay otra manera de creer en él, y se me ha cruzado exactamente tres veces en mi vida, escapándose tan dolorosamente que se ha llevado un trozo de mi corazón cada vez. Pero no dejo de confiar en que va a volver a pasar por delante mía para no dejarme jamás. Lo sé porque si hay algo a lo que no voy a renegar, es a dejar un trocito de mí en este mundo en la forma de mis hijos, y sé que, aunque ese no sea el amor que nosotros los soñadores deseamos, es el amor más duradero que existe.
1.- Nací un 30 de mayo, día de San Fernando, mientras mi padre hacía la mili en la marina en la base de... ¡San Fernando de Cádiz! Mi madre pensó que ponerme su nombre, Marina, sería demasiado cruel para mi padre y decidió ponerme Aránzazu (pero no me llaméis por ese nombre, por favor, respondo mejor a Arantxa), que era un nombre que les gustaba a los dos.
2.- No me he olvidado del año de mi nacimiento, no. Sólo diré que mis padres pasaron ya hace tiempo sus bodas de plata y que su jugada preferida en el fútbol es el penalti...
3.- Sé que sabéis que me gusta leer, pero lo que no os había contado hasta ahora es que si empiezo a leerme un libro de esos que enganchan, soy capaz de leérmelo de una vez, olvidándome de comer, dormir o cualquier otra cosa que implique desviar la vista del libro. Contrario a las creencias de muchos de mis amigos, el último libro con el que me pasó no fue Harry Potter and the Deathly Hallows (sí, sí, en inglés, que para eso mi tía esperó a darme el regalo de cumpleaños casi dos meses), si no El código DaVinci. Empecé a leerlo por la mañana temprano, porque estaba en la mesita de noche de mi madre un día que fui a hacer su cama porque ella estaba de guardia, y lo terminé aquella misma noche. Sólo paré cuando llegaron mis hermanos pequeños del colegio, y porque tenía que prepararles la comida.
4.- Nací y me crié en Málaga capital, y todavía no he encontrado una ciudad en la que crea que podría vivir mejor que aquí.
5.- Cuando mis padres vieron que el piso que teníamos en la Avda. La Paloma (Málaga) se quedaba pequeño para la familia, nos mudamos a un pueblo de los alrededores. No está lejos de la capital, y es un sitio tranquilo y bonito, donde tengo mi propia habitación, pero echo de menos nuestro piso.
6.- Mis padres decidieron no educarme en ninguna religión, pero sé lo suficiente de todas para no seguir ninguna.
7.- También es verdad que no creo que haya ningún Dios, así que...
8.- Cuando creo que una frase tiene una conclusión lógica, dicha conclusión la dejo en el aire, en puntos suspensivos. Claro, que no todo el mundo sigue mi misma lógica, así que esa manía vuelve un poco locas a algunas de mis amigas.
9.- Si eres mi amigo, lo eres para toda la vida. A no ser que nos separemos porque de algún modo me has hecho mucho daño, no importa cuántos años estemos sin vernos, yo te seguiré considerando un amigo, y si necesitas mi ayuda, te ayudaré en lo que pueda.
10.- Si necesitas un hombro sobre el que llorar, yo soy tu persona. Pero no acudas a mí en busca de consejo. No porque no quiera dártelo, sino porque creo que no tengo suficiente experiencia en la vida para que mis consejos sean válidos. Pero, si aún así, vienes a mí en busca de consejo, haré todo lo que pueda para que saques lo mejor de cada uno de los que te dé.
11.- Soy de naturaleza tranquila, muy tranquila. Mi día perfecto es aquel en el que me paso la mañana en la cama, la tarde sentada en una tetería o heladería con mis amigos y la noche leyendo o viendo una peli.
12- Me encanta cocinar. Hay algo en los olores y sabores de la cocina, y en el hecho de transformar algo tan simple como, por ejemplo, unos tomates en una rica porra antequerana o un gazpacho andaluz, que siempre me ha atraído. Creo que en eso tienen mucho que ver mis abuelas, que siempre han cocinado delante mía. Las echo a las dos de menos. Una se murió hace unos años, y la otra vive en Galicia, y hace mucho tiempo que no voy.
13.- Es mi número favorito. Aunque tampoco le hago ascos al 3 ó al 15.
14.- Soy muy llorona. Ya sea leyendo un libro, viendo una película, o viendo una serie o programa en la tele, si la situación se presta a ello, yo me hecho a llorar. Para que os hagáis un idea, cuando hace unas semanas hubo los incendios aquellos tan grandes en california, en las noticias mostraron imágenes de una pareja de personas mayores en las que la mujer me recordó a mi abuela paterna, y me eché a llorar. Pero claro, mientras veía como el fuego quemaba todos aquellos bosques y casas ya se me saltaban las lágrimas, así que aquella mujer fue simplemente la gota que colmó el vaso.
15.- No me considero extremadamente ecologista, pero hay algo en los desastres naturales causados por el hombre que siempre me ha hecho sentir muy mal. Imaginaos cómo lloré cuando pasó lo del Prestige, sobre todo teniendo en cuenta que uno de mis tíos es mariscador en Ribeira.
16.- No me gusta la violencia, no tolero la ignorancia y odio el racismo. Sin embargo, no me gusta ir en contra de las personas, así que acepto a los violentos si realmente se arrepienten, comprendo a los ignorantes que no han tenido la oportunidad de ser otra cosa, y entiendo que alguna gente tenga miedo a aquellos que son distintos a ellos mismos.
17.- Hay muchas cosas que cambiaría en el mundo, pero no me gustan los cambios en mi vida.
18.- Me cuesta mucho trabajo adaptarme a nuevas situaciones. Cuando me enteré de que nos mudábamos al pueblo, perdí mi musas, cogí una depresión y estuve varios años sin leer. Puede pareceros tonto, pero mis libros y mis musas volvieron el día que una amiga me recomendó un libro sobre un pequeño niño mago, y por eso Harry Potter es tan importante para mí. Se convirtió en una obsesión cuando mi amiga Kialaya me introdujo al mundo de las fanficciones, mostrándome un mundo de lectura infinito. Muchas veces bromeo con ella diciéndole que es la culpable de la mayoría de mis noches en vela.
19.- Si alguien me da a elegir entre mi familia y mis amigos, no sabría que responderles. Mi familia es muy importante para mí, y no creo que pudiera vivir lejos de ella, pero nací con mi familia, y a mis amigos no sólo los he elegido yo, si no que ellos han decidido elegirme a mí tal y como soy. Sobre la gente importante en mi vida:
- Mi núcleo familiar (hasta que tenga hijos y/o me case) lo forman seis personas: mis dos hermanas, mi hermano, mis padres y yo misma.
- Tengo, además, seis tí@s (con sus respectivas parejas) y catorce prim@s. Dos de ell@s ya se han casado, un@ ya me ha dado un ¿sobrinito o primito? y otr@ lleva una en camino.
- Tengo aproximadamente un centenar de amigos de los que no sé nada desde hace años, y unos treinta con los que hablo regularmente (más o menos), pero puedo contar con los dedos de las manos los que son realmente cercanos a mí, casi me sobran los de una para enumerar a los que me dolería perder y me llega con mi dedo índice para señalar a la que es tan amiga que es casi mi hermana.
20.- Creo ciegamente en el amor, porque no hay otra manera de creer en él, y se me ha cruzado exactamente tres veces en mi vida, escapándose tan dolorosamente que se ha llevado un trozo de mi corazón cada vez. Pero no dejo de confiar en que va a volver a pasar por delante mía para no dejarme jamás. Lo sé porque si hay algo a lo que no voy a renegar, es a dejar un trocito de mí en este mundo en la forma de mis hijos, y sé que, aunque ese no sea el amor que nosotros los soñadores deseamos, es el amor más duradero que existe.
viernes, 2 de noviembre de 2007
Un sueño inalcanzable
Después de la decepción que sufrí después de no encontrar mis viejos cuentos donde yo creía que estaban, me puse a reflexionar un poco sobre todas las decepciones que me he llevado en mi vida, y teniendo en cuenta el título de mi blog, creo que es bastante adecuado que, mientras encuentro (o no) las primeras historias que escribí, puedo ir contándoos poco a poco todos los sueños que durante mi vida no he podido realizar.
En mi primer post ya os hablé de mi afición a la lectura y, consecuentemente, a la escritura. Sin embargo, aunque me guste mucho escribir, el ser escritora no ha sido nunca uno de mis sueños. Es cierto que, en algún momento de mi vida, llegué a pensar en estudiar periodismo para hacerme reportera de guerra, pero aquello tenía más que ver con mi sentido de la aventura que con mi afición a la escritura, y pronto descarté ese pensamiento, entre otras cosas porque mi cabeza, a la hora de estudiar, retiene mejor las cosas que requieren un proceso lógico para llegar a ciertas conclusiones, así que decidí inclinarme por los caminos de las Matemáticas.
Sin embargo, esto no quiere decir que uno de mis principales sueños no tenga que ver con mis queridos libros, ya que un sueño que ha estado siempre rondando por mi cabeza es el de ser actriz. ¿Que qué tiene eso que ver con mi afición a la lectura? Creo que la conexión no debe ser difícil de hacer, pero para aquellos que no la vean...
Desde que empecé a leer y a aficionarme a la lectura, en mi cabeza he sido Falbalá, Cleopatra, la Emperatriz Infantil, Momo, Kitiara... y una interminable lista de personajes, tanto femeninos como masculinos, y mientras leía un libro lo exteriorizaba tanto que hasta mi madre se dio cuenta de que algo había que hacer con esta imaginación mía, así que en cuanto hubo un grupo de teatro en mi colegio, me apuntó a él. Así que, cuando tenía nueve años, me subí por primera vez a un escenario y me convertí, por unas pocas horas, en alguien totalmente distinto a mí.
Aquello me encantó y cambió mi vida para siempre. Yo era, y sigo siendo, una persona bastante tímida, y me cuesta trabajo hablar, comunicarme, a no ser que esté con un círculo de amigos cercanos, pero encima del escenario todo cambiaba.
Allí no era yo la que hablaba, era otra persona que tenía mi misma cara, pero que se maquillaba y se peinaba de formas en las que yo nunca lo haría, que cantaba, bailaba y se movía de formas en las que yo era incapaz, que hablaba por los codos, cuando mi mismo abuelo se sorprendía si yo decía más de cinco palabras seguidas. En resumen, encima del escenario no era yo, era mi personaje, y aquello me daba cierta seguridad fuera del escenario que hasta entonces no había tenido.
El teatro era un sueño para mí, pero, como todos los sueños, se acaba cuando te despiertas, y, cuando entré en el instituto, desperté en una vida real que me obligó a alejarme de los escenarios para plantar los pies sobre la tierra y forjarme un futuro incierto.
Sin embargo, no puedo llamarme a mí misma soñadora empedernida si os digo que no he vuelto a soñar con ser actriz desde entonces, entre otras cosas porque si lo hiciera os estaría mintiendo como una bellaca. No, sigo soñando con ser actriz, sólo que ahora no me imagino encima de un escenario (o al menos no siempre), si no en la gran pantalla. Y por qué no voy a decirlo, cada vez que veo una entrega de premios de cine, ya sean Oscars, Globos de oro, Goyas, Conchas de plata, etc., siempre suelto unas lágrimas mientras me imagino dando el discurso de agradecimiento de turno, que, ya que estoy, sería algo así:
"Compañeros, compañeras, y público. Soy consciente de que sin vuestro apoyo incondicional esta noche yo no estaría en esta sala, por lo que mi primer agradecimiento os lo dedico a vosotros. Tampoco me quiero olvidar de los miembro de la academia (del jurado), que tan amablemente me han dado su voto, y sin los cuales no estaría ahora mismo encima de este escenario. Pero en una noche como esta no puedo olvidarme de tres personas que me han ayudado desde que era un tímida chica encima de un escenario: mis padres, las personas más importantes de mi vida, que vieron que mi tendencia a soñar despierta debía llevarse a un campo más práctico, y a Chani, mi primer profesor de teatro, que me dio mis primeros papeles y la seguridad que necesitaba encima de un escenario. Para vosotros tres no hay palabras que describan lo increíblemente agradecida que estoy, así que diré sólo una palabra, simple y sincera. Gracias"
Ya sé, ya sé. El discurso es terriblemente cursi y largo, y probablemente no llegaría a decir ni la mitad cuando ya estaría sonando la musiquita de fondo correspondiente y tendría a las azafatas y a... ¿Antonio Banderas, Harryson Ford? tirando desesperadamente de mí para conseguir que me callara, pero bueno, no podría dar un discurso de agradecimiento sin mencionar a mis padres y a Chani, que es realmente el nombre del profesor de teatro del colegio, y queda tremendamente mal que en un discurso de estos no menciones a tus compañeros de carrera y a los miembros del jurado, así que...
Pues bien, ahí tenéis otra pequeña ventana a mi interior, y ya creo que debo despedirme, no sin antes deciros a vosotros, mis lectores, que si también tenéis un sueño oculto, compartidlo, si no aquí, en mi pequeño cabinete de sueños, en cualquier otro lugar, en público o en privado, con vuestra familia o con vuestros amigos, porque contar vuestro sueño no os acercará más a él, pero sin duda os acercará más a vuestros seres queridos.
Adiós a todos, y hasta que el próximo sueño nos una.
En mi primer post ya os hablé de mi afición a la lectura y, consecuentemente, a la escritura. Sin embargo, aunque me guste mucho escribir, el ser escritora no ha sido nunca uno de mis sueños. Es cierto que, en algún momento de mi vida, llegué a pensar en estudiar periodismo para hacerme reportera de guerra, pero aquello tenía más que ver con mi sentido de la aventura que con mi afición a la escritura, y pronto descarté ese pensamiento, entre otras cosas porque mi cabeza, a la hora de estudiar, retiene mejor las cosas que requieren un proceso lógico para llegar a ciertas conclusiones, así que decidí inclinarme por los caminos de las Matemáticas.
Sin embargo, esto no quiere decir que uno de mis principales sueños no tenga que ver con mis queridos libros, ya que un sueño que ha estado siempre rondando por mi cabeza es el de ser actriz. ¿Que qué tiene eso que ver con mi afición a la lectura? Creo que la conexión no debe ser difícil de hacer, pero para aquellos que no la vean...
Desde que empecé a leer y a aficionarme a la lectura, en mi cabeza he sido Falbalá, Cleopatra, la Emperatriz Infantil, Momo, Kitiara... y una interminable lista de personajes, tanto femeninos como masculinos, y mientras leía un libro lo exteriorizaba tanto que hasta mi madre se dio cuenta de que algo había que hacer con esta imaginación mía, así que en cuanto hubo un grupo de teatro en mi colegio, me apuntó a él. Así que, cuando tenía nueve años, me subí por primera vez a un escenario y me convertí, por unas pocas horas, en alguien totalmente distinto a mí.
Aquello me encantó y cambió mi vida para siempre. Yo era, y sigo siendo, una persona bastante tímida, y me cuesta trabajo hablar, comunicarme, a no ser que esté con un círculo de amigos cercanos, pero encima del escenario todo cambiaba.
Allí no era yo la que hablaba, era otra persona que tenía mi misma cara, pero que se maquillaba y se peinaba de formas en las que yo nunca lo haría, que cantaba, bailaba y se movía de formas en las que yo era incapaz, que hablaba por los codos, cuando mi mismo abuelo se sorprendía si yo decía más de cinco palabras seguidas. En resumen, encima del escenario no era yo, era mi personaje, y aquello me daba cierta seguridad fuera del escenario que hasta entonces no había tenido.
El teatro era un sueño para mí, pero, como todos los sueños, se acaba cuando te despiertas, y, cuando entré en el instituto, desperté en una vida real que me obligó a alejarme de los escenarios para plantar los pies sobre la tierra y forjarme un futuro incierto.
Sin embargo, no puedo llamarme a mí misma soñadora empedernida si os digo que no he vuelto a soñar con ser actriz desde entonces, entre otras cosas porque si lo hiciera os estaría mintiendo como una bellaca. No, sigo soñando con ser actriz, sólo que ahora no me imagino encima de un escenario (o al menos no siempre), si no en la gran pantalla. Y por qué no voy a decirlo, cada vez que veo una entrega de premios de cine, ya sean Oscars, Globos de oro, Goyas, Conchas de plata, etc., siempre suelto unas lágrimas mientras me imagino dando el discurso de agradecimiento de turno, que, ya que estoy, sería algo así:
"Compañeros, compañeras, y público. Soy consciente de que sin vuestro apoyo incondicional esta noche yo no estaría en esta sala, por lo que mi primer agradecimiento os lo dedico a vosotros. Tampoco me quiero olvidar de los miembro de la academia (del jurado), que tan amablemente me han dado su voto, y sin los cuales no estaría ahora mismo encima de este escenario. Pero en una noche como esta no puedo olvidarme de tres personas que me han ayudado desde que era un tímida chica encima de un escenario: mis padres, las personas más importantes de mi vida, que vieron que mi tendencia a soñar despierta debía llevarse a un campo más práctico, y a Chani, mi primer profesor de teatro, que me dio mis primeros papeles y la seguridad que necesitaba encima de un escenario. Para vosotros tres no hay palabras que describan lo increíblemente agradecida que estoy, así que diré sólo una palabra, simple y sincera. Gracias"
Ya sé, ya sé. El discurso es terriblemente cursi y largo, y probablemente no llegaría a decir ni la mitad cuando ya estaría sonando la musiquita de fondo correspondiente y tendría a las azafatas y a... ¿Antonio Banderas, Harryson Ford? tirando desesperadamente de mí para conseguir que me callara, pero bueno, no podría dar un discurso de agradecimiento sin mencionar a mis padres y a Chani, que es realmente el nombre del profesor de teatro del colegio, y queda tremendamente mal que en un discurso de estos no menciones a tus compañeros de carrera y a los miembros del jurado, así que...
Pues bien, ahí tenéis otra pequeña ventana a mi interior, y ya creo que debo despedirme, no sin antes deciros a vosotros, mis lectores, que si también tenéis un sueño oculto, compartidlo, si no aquí, en mi pequeño cabinete de sueños, en cualquier otro lugar, en público o en privado, con vuestra familia o con vuestros amigos, porque contar vuestro sueño no os acercará más a él, pero sin duda os acercará más a vuestros seres queridos.
Adiós a todos, y hasta que el próximo sueño nos una.
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