Little Closet of Dreams
Mostrando entradas con la etiqueta navidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta navidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de enero de 2008

La mañana de reyes/ Meme: cómo supisteis la verdad

Bueno, hace un par de días vi que hierbabuena me había pasado un meme en el que pedía que contara cómo me enteré de que los Reyes Magos no existen, o, en sus propias palabras, "cómo supiste que los que se bebían las copitas de anís que dejabas para los reyes eran tus padres".

Primero tengo que explicaros que en mi casa los regalos se reparten entre los de papá-Noel el día de Navidad, cuando nos traen algún detallito o (cuando éramos mas pequeños) alguno que pudiéramos disfrutar durante las navidades, y los de los Reyes Magos, cuando nos traen los regalos más grandes y más prácticos.

Con esto dicho, yo me enteré de que los Reyes no existían cuando tenía unos siete u ocho años, cuando una nochebuena me desperté en medio de la noche y pillé a mis padres colocando los regalos en el salón. Creo que mis padres intentaron convencerme de que en realidad, quien no existía era papá- Noel, que lo Reyes sí que existían, pero yo era demasiado lista para mi propio bien, y aquello no coló.

Sin embargo, aunque me enteré de la gran verdad siendo muy pequeña, para mí la mañana de reyes nunca ha llegado a perder su magia. No como los niños que todavía no saben el secreto, que esperan impacientes todo el año para ver si los Reyes les han traído lo que habían pedido, porque yo siempre he sido demasiado realista y sabía lo que mis padres me iban a comprar y lo que no, sino porque la mañana de reyes en mi casa siempre es una ocasión especial.

El primero en levantarse es mi hermano pequeño (que por cierto, ya que estamos en ello, ha sido este año cuando, con 11 añitos ya, por fin ha decidido creerse lo que los amigos llevan diciéndole un par de años), y nos va despertando a los demás poco a poco.

Cuando ya estamos todos despiertos, entramos en el salón y abrimos cada uno nuestros regalos. Los que tengáis hermanos pequeños lo sabréis, y a los que no os lo digo: es una gozada ver las caras de los niños cuando abren un regalo que esperaban con muchas ganas.

Después de abrir los regalos (y pelearse con alguno que haya que montar o con un compartimento para pilas particularmente difícil), mi madre y yo entramos en la cocina para preparar el chocolate caliente que acompañará al roscón de Reyes. Y somos dos las que entramos porque, y ahí es donde para mí reside la magia de la mañana de Reyes, en mi casa no se prepara chocolate o se compra roscón sólo para la gente de la casa, si no para todas las personas que entren durante la mañana. Este año se han preparado tres litros de chocolate normal y uno de chocolate sin azúcar (para mi madre y mi tío, que son diabéticos), y se han comprado dos roscones rellenos de nata y uno sin relleno.

Cuando terminamos de preparar el chocolate es cuando la gente empieza a llegar. Hay algunos vecinos que se sientan con nosotros a compartir el chocolate y el roscón, y hay otros que sólo entran para intercambiar los regalos. Vuelvo a repetir: es increíble ver las caras de ilusión de los hijos pequeños de nuestros vecinos cuando ven que en mi casa los Reyes también les han dejado un regalito, por muy pequeño que sea.

Y así es la mañana de Reyes en mi casa, con gente entrando y saliendo, con intercambio de regalos entre unas casas y otras, y con chocolate caliente para todos. Y, para seros sincera, yo sueño con que cuando tenga mi propia casa con mis propios hijos y mis propios vecinos, mi casa siga siendo la referencia en la mañana de Reyes.

De sueños de Navidad y propósitos de Año Nuevo

Sé que, a 12 de enero, es un poco tarde para publicar un post navideño, pero espero que, después de leer el post, entendáis por qué no he podido escribirlo antes.

La mayoría de los años, las navidades en mi casa empiezan el 8 de diciembre, que es cuando mi madre decide que el espíritu navideño debe implantarse en casa. Pues os digo una cosa. Mientras que en el resto de los hogares el espíritu navideño llega en la forma del árbol de Navidad o el Belén (o ambos en algunos casos) y algunos adornos más, por mi casa no pasa, en mi casa decide explotar. Os explico:
  • Tenemos el árbol de Navidad artificial más frondoso y más alto que había en la tienda. Son aproximadamente unos dos metros de una casi impenetrable masa de "hojas" verdes que mi madre cubre desde la base hasta la punta con: en la primera capa, una interminable tira de lucecitas que parpadean al son de un villancico (menos mal que teníamos la opción de que el villancico no sonara), cubriendo homogéneamente el árbol desde todas las perspectivas; una segunda capa de adornos, que van desde las típicas bolitas hasta unas modernísimas estrellitas y copos de nieve hechos de una especie de espuma, pasando por una serie de angelitos hechos de paja y unas setas pequeñas; una tercera capa de cintas de papel doradas con dibujos de estrellas de Navidad; y, por último, una estrella de Navidad grande en la copa.
  • En la puerta de entrada de la parcela, ponemos dos bolas de adorno de cartón piedra (o algo por el estilo), pintadas en rojo y verde con brillantina, del tamaño aproximado de un balón de balonmano.
  • El jardín de la entrada queda lleno de luces de adorno con forma de regalos, trineos, un mini-árbol con las puntitas de las ramas iluminadas y una tira de adorno puesta a modo de setos también con las ramas iluminadas.
  • En la parte de arriba del muro de la cochera, un tubo fluorescente de color blanco y otro de color azul.
  • En la fachada de la casa que da a la calle, dos cortinas de luces, una en la barandilla de la terraza del salón y otra en la barandilla de la terraza de arriba, conectadas por un Papá-Noel de esos que parecen que están escalando la pared.
  • En la barandilla de las escaleras que suben a la entrada principal, otro tubo fluorescente, pero blanco y rojo.
  • En la puerta de entrada, una corona de acebo y un "nacimiento" de imanes de nevera que tiene a Jesús, María, José, el buey, la mula, los reyes y la estrella.
  • Un tubo fluorescente verde con forma de árbol de Navidad en la ventana de la cocina y otro en la ventana del lavadero.
  • Y por último, cambia todas las velas de los portavelas, que son normales de cera de varios colores, por otras brillantes de colores rojo, verde y dorado.
¿Veis por qué digo que el espíritu navideño explota en casa?

Y no me malinterpretéis. No es que no me guste la Navidad y proteste por el hecho en sí de poner adornos, es que para mí la Navidad no consiste en que mi casa se vea desde lejos. Para mí la Navidad es una serie de sueños y buenos propósitos.

Sueños, como los que todos tenemos la mañana del 22 cuando cerramos los ojos mientras escuchamos las (irritantes) vocecitas de los niños de San Ildefonso e imaginamos todos los sueños que se nos pueden cumplir si uno de nuestros décimos está entre los agraciados.

O como los de la nochebuena o la víspera de reyes, donde soñamos con los regalos que al día siguiente nos encontraremos bajo el árbol.

Y buenos propósitos, como el que durante toda esta época inunda mi casa, que es el de recibir a todas las visitas como si fueran de la familia (y os lo puedo asegurar, durante estas fechas hay visitas todos los días, ya sean vecinos, amigos...), y hacer un festín con cada una de ellas.

O como los que todos hacemos en Nochevieja con vistas al nuevo año. Este año los míos son:
  • Empezar a moverme más para encontrar un buen trabajo.
  • En cuanto ahorre algo de dinero, apuntarme a un gimnasio con una vecina.
  • Ponerme a dieta, sobre todo para que lo del gimnasio no sea inútil.
  • No pasar tanto tiempo delante del ordenador.
  • Seguir escribiendo, porque eso mantiene mis neuronas alerta y mi ánimo elevado.
  • Retomar la carrera, aunque sea en la universidad a distancia.
  • Ser valiente a la hora de expresar mis sentimientos a quién de verdad importa.
Bueno, creo que con esto ya he acabado mi post navideño. Vuelvo a repetir que siento haber tardado tanto en escribirlo, pero como ya habéis visto, mi casa siempre está llena durante las navidades, lo que ha hecho difícil encontrar tiempo a solas para escribir. Os deseo felices post-fiestas y una fácil cuesta de enero :P